miércoles, 16 de noviembre de 2011

EL VELO BLANCO

“Inquieta Calma”, la última obra de Cristina Garrido es acogida por AJG Contemporary Art Gallery (Sevilla)
         
                                                                                                                         por Regina Pérez Castillo

Ocultar sugiriendo. El buen velo silencia las formas de aquello que abraza. No entierra ni
esconde, insinúa, evoca y poetiza sobre la triste obviedad. Éstas son las cartas que juega Cristina
Garrido en su nuevo trabajo “Inquieta Calma”, un proyecto respaldado por AJG Contemporary Art
Gallery que partiendo del concepto de la desaparición, desarrolla diferentes líneas de investigación.


La intervención es fundamental en la producción de Cristina. Mediante esta controvertida acción, transforma el objeto consiguiendo el mensaje deseado, un mensaje de denuncia que pone en entredicho las operaciones comerciales que se producen en el mundo y sus nefastas consecuencias. ¿Qué ocurre cuando la obra de arte ha desaparecido? Esta es la incógnita que suscita la instalación “Velo de Invisibilidad”. Su medio de trabajo son las ordinarias postales que religiosamente se venden en las salidas de los museos. Mediante la pintura, interviene dichas imágenes y oculta el objeto artístico, integrándolo en el espacio circundante, pero no de forma total sino parcial, dejando un sutil halo que nos habla de algo que estuvo allí pero ahora se ha desvanecido. Cuando el objeto artístico ha desaparecido, su compra es sencillamente imposible, con lo cual suprime el interés económico que pueda suscitar la obra en sí o la mera firma del artista. Ya en 1961, Piero Manzoni estudiaba el poder de transformación que había adquirido la rúbrica del autor, la cual convierte (descaradamente en muchas ocasiones) el objeto común en obra de arte. Cristina
consigue plantear la problemática desde la delicadeza y la perspicacia de lo que se ha borrado. Por
otra parte, las grandes casas de subastas, museos y galerías incentivan esa “idolatría” a la autoría, la
procedencia de la obra, etcétera. En “Monte de Piedad” la intervención se produce en catálogos de
subastas de la famosa empresa Sotheby´s. El velo, que en este caso es papel blanco, silencia ciertos
datos del inventario que obsesionan al coleccionista, evidenciando la necedad del tinglado
especulativo.

El tremendo y defectuoso motor empresarial que hizo estallar la crisis económica en torno a 2008
fue dinamitando lenta e inexorablemente sus pequeños cimientos: los comercios. El principal síntoma de esta defunción se reflejaba en el “vendedor silencioso” o escaparate. Cristina, testigo de ello, toma su cámara fotográfica y retrata esos comercios que han tintado sus cristales con pintura blanca tras haber fracasado, entonces lo que fue vehículo principal de comunicación entre el producto y el cliente pierde su funcionalidad y solo esconde un espacio muerto. De nuevo, la pintura blanca, generando una nebulosa, actúa como el velo que disimula el abandono y la melancolía de un espacio disfuncional ( “Se Traspasa” ). Pero este tipo de espacios también pueden ser estudiados desde un punto de vista más lírico o poético, así lo demuestra la video creación “Nothing Will have Taken Place but the Place” , en la que diversas escenas cinematográficas de distintas épocas se suceden compartiendo de manera clara una misma característica: sus personajes se desenvuelven en espacios donde los objetos han sido cubiertos por grandes sábanas blancas, configurando así una escenografía fantasmagórica y misteriosa que nos conduce hacia lo yermo y congelado, donde la vida lucha por fluir bajo los albos tejidos. El mueble, en este caso, es el reflejo de la energía y la personalidad de sus dueños. Una creación artesanal, con historia y experiencias a sus espaldas, que debe ser protegida para que largas generaciones disfruten de ella. Evidentemente, el intento de protegerlo no es más que el deseo de frenar el tiempo para que no envejezca, y ese es el motivo por el cual el espacio en el que se encuentra se impregna de la inmovilización y el entumecimiento. La fuerza irónica surge cuando la artista, interviniendo unos panfletos de montaje de productos IKEA, dibuja con tinta correctora unas leves sábanas sobre la ilustración del mueble prefabricado, ¿de qué sirve conservar aquello que está hecho para morir?

El protagonismo en la obra de Cristina siempre recae sobre el velo. El velo como pintura que
invisibiliza, como papel que oculta información o como tela blanca. Un velo que produce la
desaparición, generando la intriga en el espectador por la insinuación de las formas que subyacen.
Digna de mencionar es la claridad y seguridad que la joven autora establece en todo momento,
persiguiendo la comprensión conceptual del término “desaparición” y desarrollando con gran
lucidez las ramificaciones que parten de éste.

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